Violencia de género en un contexto más amplio

La violencia de género no ocurre aisladamente. Las intervenciones para proteger la salud mental de las sobrevivientes deben ser tomadas en cuenta desde una orientación humanitaria más amplia. “Directrices para la integración de las intervenciones contra la violencia de género en la acción humanitaria” publicada por el Comité Permanente entre Organismos (IASC, 2015), indica el apoyo mínimo que se debe asegurar para prevenir y responder a la violencia de género. Las sobrevivientes de la violencia de género necesitan ayuda para sobreponerse a las lesiones físicas, al igual que requieren apoyo psicológico y social, seguridad y recursos legales. Al mismo tiempo, los programas de prevención deberían abordar las causas de la violencia de género y los factores que la generan. Quienes administran programas de protección o prestan servicios de protección deben ser “agentes instruidos” en violencia de género, es decir, deben tener los conocimientos, habilidades y compasión necesarios para ayudar a las sobrevivientes de violencia de género. Los trabajadores que brindan apoyo psicosocial para la salud mental, pueden causar daño si no manejan esta vasta problemática con sensibilidad, de una forma profesional. El IASC en el documento: Guía del IASC sobre Salud Mental y Apoyo Psicosocial en Emergencias Humanitarias y Catástrofes “(Salud mental y apoyo psicosocial en las emergencias humanitarias, 2008)” proporciona una lista de “lo que debe hacerse y lo que no debe hacerse” al respecto.

Las sobrevivientes de violencia de género necesitan diferentes formas de apoyo en diferentes etapas. Cuando la violencia se presenta y las comunidades se encuentran en medio de un conflicto o una emergencia, y los mecanismos de protección no están funcionando, puede ser difícil capacitar a las ayudantes para manejar o supervisar casos de violencia de género, o crear condiciones para una recuperación posterior de las personas afectadas. Para planificar el entrenamiento, consulte la matriz en el Capítulo 3 del documento IASC Guidelines (2015). En él se enumeran las intervenciones recomendadas para prevenir y responder a la violencia sexual en situaciones de emergencia.

Además de las directrices del IASC, las ayudantes deben estar familiarizadas con los cuatro principios de protección. El Manual de bolsillo “Proyecto Esfera” (2011) establece que la protección no debe causar daño, debe brindar asistencia, proporcionar protección contra la violencia o la coerción, y ayudar a las personas afectadas por desastres o conflictos armados a reclamar sus derechos. Estos cuatro principios abarcan las obligaciones fundamentales vinculadas con la respuesta humanitaria y deben ser aplicados.

Una valiosa herramienta de referencia rápida es el “GBV coordination handbook” (Manual de coordinación sobre violencia de género). En él se facilita una guía práctica sobre los roles de liderazgo, asimismo incluye responsabilidades clave y acciones específicas que, todo plan de coordinación de violencia de género debe incluir en una emergencia. Muchas comunidades, especialmente aquellas afectadas continuamente por desastres o conflictos, establecen planes de emergencia. Las iniciativas para prevenir y responder a la violencia de género deben integrarse en dichos planes. Al hacerlo, utilice siempre los conocimientos y las capacidades existentes; no “reinvente la rueda”.

“La salud mental y el apoyo psicosocial en situaciones de violencia sexual relacionadas con el conflicto: principios e intervenciones” (OMS, 2012) es una introducción a los temas de salud mental y violencia de género. Para asegurarse de que el manejo clínico de las sobrevivientes de violencia de género se lleve a cabo de forma apropiada, lea el documento: “Manejo Clínico de Sobrevivientes de Violación” (OMS, 2004). En él se describen las mejores prácticas y se resumen las cuestiones que deben abordarse.

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